martes, 28 de enero de 2014

Segundo asalto

Dónde diablos estés. Por fin, me atreví a resumir aquel casi año. 

Cuando queríamos romper ventanas... y lo hacíamos. 

Dónde diablos estés. Si lo lees, no te lo tomes a mal. 

Todo está pasado por el filtro del tiempo y mi imaginación tramposa. Si te preguntas "¿Se ha atrevido a hablar de los dos?" observa la cifra y considérate contestado. No incluyo nombres en ningún caso. Únicamente lo sabrás tú, que, en cierta manera, es lo que pretendía.

Una broma desde la distancia. 

2012. El año del supuesto fin del mundo... en cierta manera... sí... el fin de tí y de mí... algo definible como un pequeño mundo infranqueable para el resto. 

Y como extrañas plantas, crecíamos más cuando menos agua y luz existían a nuestro alrededor. 

¿Cómo podíamos pretender gustar al resto? Nos conocimos sin raíces, andamos un tiempo juntos, sin raíces... en algunos momentos tuve la sensación de que cada uno de nosotros arraigó en el otro. 

Pero, de cualquier manera, ya era demasiado tarde para nosotros. 

¿Cómo podían asentarse en la tierra dos seres tan volátiles?

Así que cada uno siguió el camino que le correspondía, y no hay más que decir.

Hoy iré tarde a dormir. Te informo. Me imagino que mañana te levantarás temprano. Yo no.

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